La Palabra Errante 2×12: Recursos para salvar al gato

Esta semana el tema que nos ocupa es el análisis de ¡Salva al gato!, un manual de estructura para guiones y novelas que incide en la importancia de estructurar bien el texto y de crear personajes con recorrido. Y lo que es más importante, proporciona toda una serie de recursos para conseguirlo.

Su autor, Blake Snyder, fue un guionista americano que, según Wikipedia, a través de su trilogía de libros sobre escritura de guiones y estructuras de historias, se convirtió en uno de los mentores de escritura más populares en la industria del cine.

Según la RAE, estructura es la disposición o modo de estar relacionadas las distintas partes de un conjunto. Así, se puede decir que la estructura de una novela es el andamiaje que lo sostiene todo. Pero no debe apreciarse a simple vista, como no se ve el esqueleto que sujeta los músculos y los órganos en un cuerpo.

¿Te imaginas salir así a la calle, enseñando todo el esqueleto?

Esto de la estructura no es una cosa moderna, como la quinoa o el regetón. Fue Aristóteles, en la antigua Grecia, quien formuló el esquema clásico de planteamiento, desarrollo y desenlace, y las funciones y componentes que debe tener cada una de estas partes.

  • Planteamiento: donde se presentan los personajes y el conflicto principal.
  • Nudo o desarrollo: Donde pasan la mayor parte de las cosas.
  • Desenlace: Donde se llega al clímax narrativo y a la resolución de los conflictos.

A partir de ahí, han surgido infinidad de modelos de estructura diferentes: 

  • lineal en tres partes, en cuatro, en cinco, en siete o en nueve 
  • las doce etapas del viaje del héroe
  • convergente o de vasos comunicantes (dos tramas paralelas y en principio inconexas convergen en un punto, mezclándose a partir de ahí)
  • paralela (cuando a través de un incidente único, el argumento se desdobla en dos, con personajes comunes o distintos)
  • bifocal (dos acontecimientos diferentes son narrados en primera persona por dos personajes distintos)
  • multifocal (los mismos hechos son narrados alternativamente por distintos personajes)
  • in media res (la obra comienza en medio de la acción, que vuelve a encontrarse con el comienzo a mediados del libro)
  • invertida (donde los acontecimientos se suceden a la inversa, es decir, comenzando por el final y llegando al término en el mismo comienzo)
  • atemporal (el autor rompe manifiestamente la relación espacio-temporal de la obra, sin que se correspondan las longitudes de los hechos con su correlato temporal)
  • o la estructura circular (la historia termina donde comenzó y donde planteamiento y resolución se reflejan uno en otro como en un espejo).
Mi novela tiene una estructura multifocal lineal circular invertida
con triple tirabuzón hacia delante

La elección de una u otra dependerá de muchos factores, como el tipo de historia o el género al que pertenezca. Pero de lo que no hay ninguna duda es de que incluso las obras de los autores más desnortados, los que escriben sin tener ni idea de dónde van a ir a parar, tienen algún tipo de estructura. 

Porque, si no, la historia no funcionaría. Los lectores no se interesarían por una colección de hechos deslavazados, sin conexión entre sí, a pesar de la existencia de varios experimentos en obras de vanguardia.

Y como no podía ser de otra manera, a lo largo del tiempo han surgido tantos manuales sobre la estructura de la novela como tipos de estructura hay, si no más.

¿Al gato? ¿Y a mí quién me rescata?

El manual de Snyder que veremos hoy plantea su modelo, una mezcla del viaje del héroe con la estructura en cuatro actos de Syd Field (que se basa en el concepto del punto medio de la historia y en la división del segundo acto del esquema clásico en dos partes iguales). Así, obtiene una secuencia de 15 puntos que permite construir una historia estructuralmente bien equilibrada. Y aunque Snyder plantea su manual para la creación de guiones cinematográficos, lo cierto es que es igualmente aplicable a la escritura de una novela.

Pero este manual de estructura de guiones y novelas es mucho más, porque nos explica con detenimiento qué es lo que nos gusta de las historias más populares, lo que no, y por qué, y se esfuerza en que nosotros, escritores, podamos replicar esos efectos en nuestras obras.

Y todo ello, sin olvidar jamás que en esto de la escribición no hay reglas universales, y si las hubiera, bueno, las normas están para saltárselas.

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