La técnica del copo de nieve

Vale, tienes una idea. Una flamante, maravillosa, estupendísima idea. No puedes dejarla ahí, brillando en la estantería. Quieres usarla para escribir una novela. Pero ¿cómo?

Uno de los problemas que tenemos las escritoras noveles es convertir esas ideas en palabras escritas. Por supuesto, puedes sentarte directamente a escribir lo que se te pase por la cabeza, y hay gente a la que eso le funciona muy bien. Pero hay otras personas que tarde o temprano se atascan. Sus personajes han vivido su historia libres como el viento, hasta que se encuentran en un punto del que la autora no sabe o no puede salir. Aparece la frustración, el agobio, y la ingesta masiva de chuches. Y si no se encuentra salida, se acaba abandonando el proyecto a medias, en el fondo de un cajón o en una carpeta del ordenador. 

Tal vez una solución a estos bloqueos sea cierta planificación previa, tener esbozadas las partes básicas de nuestra historia: planteamiento (de dónde partimos, la situación inicial), nudo (los hechos que van sucediendo y que nos conducen al final) y desenlace (donde se atan todos los cabos, y la historia llega a su conclusión).

Existen multitud de técnicas para hacer esto. Una de ellas, que veremos aquí, es la técnica que propone Randy Ingermanson: el Método del copo de nieve, o método Snowflake

Este autor estadounidense, que se dedica al desarrollo de computadoras de última generación en Silicon Valley, ha sido premiado en varias ocasiones por sus obras de ciencia ficción cristiana. Aunque fuera de estos círculos su obra de ficción no es especialmente conocida, sí lo es su obra de no ficción. Sus libros Writing Fiction for Dummies y How to Write a Novel Using the Snowflake Method se han convertido en títulos de referencia en muchas escuelas de escritura creativa. 

Ingermanson plantea un curioso paralelismo entre la estructura de una novela y la formación de un copo de nieve. Si partimos de una minúscula gota de agua que se congela vemos que se convierte en un cristal con forma de prisma. A medida que baja la temperatura, la humedad que rodea el cristal empieza a condensarse y a helarse sobre su superficie. Así, el copo se desarrolla y en cada uno de sus vértices empiezan a crecer ramas, de las que surgen otras ramitas, que se dividen de nuevo…

Usando esta metáfora, esta técnica propone una serie de 10 pasos con los que, a partir de una idea muy simple (la que tenías guardada en la estantería), se desarrollan ramas y ramitas, dando forma a los personajes, las tramas y las subtramas. Puedes leer el artículo original de Ingermanson aquí.

El método en sí consiste en la creación de dos documentos que iremos completando y ampliando alternativamente: un documento de trama  y un documento de personajes.

Paso 1

Empezaremos creando el documento de trama. Para ello, describe en una sola frase la esencia de tu historia. Pista: sería la respuesta que le darías a alguien que te preguntara de qué va tu novela.

No es fácil elegir esta frase. Trata de que no pase de quince palabras, y que, a la vez, contenga el conflicto con que se va a encontrar la protagonista y qué va a hacer para resolverlo. Pero no hables de personajes particulares o de hechos concretos, eso vendrá después. Ahora, mientras más general, mejor. Procura que la frase tenga gancho y seduzca: si al leerla no se siente la fuerza y el mensaje de la historia, es mejor reescribirla las veces que sea necesario. 

Paso 2

Seguimos trabajando en el documento de trama. Ahora amplía la frase del paso anterior a un párrafo de cinco frases. 

La primera frase corresponderá al planteamiento. Describe la situación de la que parte la protagonista y el detonante de la historia, el hecho que va a hacer que todo cambie.

Las tres siguientes supondrán el nudo de la historia. Aquí vas a desarrollar los hechos, los principales conflictos que vas a introducir en la historia, y cómo tu protagonista se enfrenta a ellos.

La última frase será para el desenlace. Los conflictos se resuelven de una u otra manera, y el protagonista alcanza o no su objetivo. 

Paso 3

En este punto vamos a crear el documento de personajes. En él habrá una ficha para cada personaje principal, que contendrá:

  • Nombre del personaje
  • Una frase que resuma cuál es su mayor deseo, su propósito en la historia.
  • Una frase que describa el principal obstáculo al que se va a  enfrentar. ¿Qué le impide alcanzar su propósito o su deseo?
  • Una frase que plantee el desarrollo del personaje: ¿qué cambia en su vida, o en su personalidad a lo largo de la historia? ¿Aprende algo? ¿Qué gana, o qué pierde?
  • Y un párrafo de cinco líneas que hable de su papel en la novela, cómo transcurre la historia para este personaje en particular.

Paso 4

Ahora volvemos al documento de trama. Toma cada una de las frases del paso 2 y amplíala hasta que constituya un párrafo de cinco líneas. Así tendremos una página compuesta por cinco párrafos, y cada uno de ellos, a su vez, por cinco líneas.

Para que tu historia no sólo mantenga la tensión, sino que la vaya incrementando, plantea la existencia de un conflicto en cada uno de esos párrafos, que debe acabar siempre en un desastre. Es decir, de cada una de esas fases el protagonista debe salir en peor situación de la que entró.

El primero de estos desastres ocurrirá por causas externas, pero el resto de crisis se deberán a la propia naturaleza interna de los personajes, al intentar resolver los conflictos que se les plantean.

Dependiendo de tu nivel de retorcida crueldad y de lo que disfrutes haciendo sufrir a tus personajes, también puedes poner las cosas más interesantes incluyendo alguna pequeña victoria para la protagonista. La pobre se hace ilusiones, tiene la osadía de albergar nuevas esperanzas que luego serán destruidas con un nuevo desastre.

El último de los párrafos corresponde al desenlace, de modo que, si quieres que tu protagonista triunfe, éste será el único párrafo que podrá acabar bien para ella.

Paso 5

Volvemos al documento de personajes, en el que vamos a añadir información hasta completar una página para cada uno de los personajes principales. Es importante que, además del aspecto físico de cada personaje, dediques tiempo a su naturaleza psicológica. Puedes incluir notas sobre su pasado que resulten importantes para los cambios que vaya a sufrir durante la historia.

Para los personajes secundarios deberás hacer un trabajo similar, aunque mucho menos detallado. Incluye la información básica de cada uno y nada más. Bastará con media página para cada uno.

Paso 6

En este paso volvemos a los párrafos desarrollados en el paso 4, y los expandimos hasta que de cada uno obtengamos una página completa.

De esta forma, tendrás un resumen bastante sólido, de 4 o 5 páginas, de los detalles generales de la trama. Es bastante probable que en este momento se te ocurran nuevas ideas que añadir o acontecimientos necesarios para que todo cuadre, incluso que tengas que volver atrás y hacer alguna que otra remodelación. Hazlo sin miedo.

Paso 7

Es el momento de profundizar en los personajes. En cada una de sus hojas del documento de personajes, anotaremos todo lo que se nos ocurra (hábitos, aficiones, gustos, la ropa que prefiere…). El cambio que el personaje da a lo largo de la historia no puede ser ilógico ni venir de la nada. Debe producirse a causa de los acontecimientos que ha vivido, por lo que debes crear las bases necesarias que lo justifiquen.

Paso 8

A partir de las cinco páginas que tenía el documento de trama al final del paso 6, vas a construir la escaleta de tu novela. Para ello, divídelas en escenas.

Para cada escena, no escribas más de una o dos frases. Anota en qué personaje vas a poner el foco, los personajes que van a intervenir en esa escena, y el lugar donde va a ocurrir. Una hoja de cálculo te facilitará la tarea:

  • La columna A contiene el punto de vista desde el que se cuenta la historia. 
  • La columna B una única frase sobre lo que se cuenta en la historia. 
  • Otras columnas pueden contener los personajes que intervienen, el escenario en que se desarrolla, el número de palabras que crees que te va a ocupar, etc…

Una vez que tengas la escaleta hecha, puedes agrupar las escenas en capítulos. Y, por supuesto, este paso no está cerrado ni finalizado. Es probable que esta primera escaleta se actualice conforme se escribe la obra, para adaptarlo a los nuevos giros.

Paso 9

En este paso vamos a desarrollar cada escena en una o varias páginas, de forma esquemática y sin preocuparte demasiado por el estilo, pero incluyendo fragmentos de diálogo, descripciones que ayudarán a dar forma a las escenas. Imprescindible tener en cuenta el conflicto presente en cada escena, de forma que, cuando vayas a escribirla, tengas claro lo que va a pasar. 

Paso 10

El proceso completo de esta técnica puede durar desde una semana hasta un mes, dependiendo de lo compleja y extensa que sea la historia, pero al acabar, tendrás un primer borrador sobre el que trabajar. A partir de aquí deberías escribir bastante deprisa, puesto que ya tienes definido el esqueleto de la novela. 

***

¿Qué te ha parecido la técnica del copo de nieve? Tiene ventajas muy claras, como que facilita revisar y detectar incongruencias, y reescribir lo necesario para corregirlas. Además, el diseño flexible permite utilizar sólo aquellos pasos que te sean prácticos. Por otro lado, presenta también inconvenientes, como cierta rigidez en la formación de los personajes. 

En cualquier caso, te invito a intentarlo para comprobar si te resulta útil, y a sacar tus propias conclusiones.

Rebeca A. López

Albacete, 1976. Licenciada en Psicología. Me fascinan las estrellas desde niña. Astronomía y astrofotografía nivel usuario. Escribo novelas en el móvil mientras espero a que los niños salgan de las clases extraescolares.

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