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Octavia E. Butler, la gran dama de la ciencia ficción

Foto de la escritora de ciencia ficción Octavia Estella Butler
(Imagen con derechos de autor ©Octavia E. Butler)

La escritora afroamericana de ciencia ficción Octavia Estelle Butler nació en Pasadena, California, un 22 de junio de 1947. Perdió a su padre a una edad temprana y fue criada por su madre, que trabajaba como empleada doméstica para mantener a la familia. Por eso pasaba mucho tiempo con su abuela, profundamente religiosa.

Imagen de una jovencísima Octavia Butler, antes de tener éxito como escritora de ciencia ficción

Octavia, a la que su madre llamaba Junie, era una niña muy alta, introvertida, tímida y soñadora. Aunque sufría dislexia, no permitió que eso la disuadiera de su amor por los libros. 

En palabras de la misma Octavia: «… A los 12 años ya llevaba dos años escribiendo. Lo hacía para escapar de la soledad y del aburrimiento. Comencé con historias de caballos, porque estaba loca por ellos, a pesar de que nunca me había acercado a uno. A los 11 años escribía romances, y me alegra decir que no sabía más sobre romance que sobre caballos.

Cuando tenía 12 años, tenía una gran libreta marrón de tres anillas que alguien había tirado, y estaba viendo una película en la tele, Devil Girl From Mars. (No se me permitía ir al cine, porque las películas eran malas y corruptas, pero cuando las ponían en la televisión de alguna manera estaban bien…). Era una de esas donde la hermosa marciana llega a la Tierra y anuncia que todos los hombres. en Marte han muerto y necesitan más hombres. ¡Ninguno de los terrestres quiere ir! Y pensé: ‘Dios, puedo escribir una historia mejor que esa’. Y me puse a escribir lo que consideraba ciencia ficción.»

La ciencia ficción disparaba su imaginación. Leyó todo lo que se publicaba en revistas como Amazing, Fantasy and Science Fiction y Galaxy. Pero algo la incomodaba.  

«Cuando comencé a leer no podía identificarme con ninguno de los personajes. Los únicos negros que aparecían eran personajes muy secundarios, o incapaces de hacer nada. Por eso cuando me puse a escribir decidí meterme a mí misma en las historias». 

Para evitarle problemas en plena época segregacionista, su tía trató de convencerla de que los negros no podían ser escritores. Pero Butler a los 13 años ya sabía que quería ser escritora de ciencia ficción, e insistió. Después de graduarse en Artes en 1968 en el Pasadena Community College, asistió a la Universidad de California en Los Ángeles. Durante 1969 y 1970, estudió en el Screenwriter’s Guild Open Door Program y en el Clarion Science Writers’ Workshop, donde conoció a los escritores Harlan Ellison y Samuel R.Delany.

Imagen de los escritores de ciencia ficción Octavia Butler y Harlan Ellis
Para mejorar como escritora de ciencia ficción,
Octavia asistió a las clases impartidas por Harlan Ellis.
Esta experiencia le permitió vender sus primeros relatos,
y Ellis se convirtió en su mentor.
(Imagen: The Huntington Library (by CNN))

Aceptó trabajos temporales que odiaba para mantenerse y poder sacar tiempo para escribir, a menudo de madrugada. A pesar de que escribía tres o cuatro versiones distintas de cada novela hasta quedar lo suficientemente satisfecha con una como para publicarla, acumuló años de cartas de rechazo de editoriales y revistas. 

Su primera publicación es un relato, Crossover, que apareció en la antología Clarion de 1971, aunque solo tuvo otra venta en los siguientes cinco años. 

«No comienzas escribiendo cosas buenas. Empiezas escribiendo basura y pensando que es algo bueno, y luego gradualmente te vuelves mejor. Por eso digo que uno de los rasgos más valiosos es la persistencia. ¡Es tan fácil rendirse!».

Con la publicación de los dos primeros volúmenes de la serie Patternist, Patternmaster (1976) y Mind of My Mind (1977), comenzó el éxito de su carrera. Después vendrían obras como Survivor (1978) y Kindred (1979), Wild Seed (1980), Clay’s Ark (1984)… 

Su novela más celebrada sería Parentesco (1979), en la que se cuenta la historia de una mujer negra que viaja en el tiempo hasta el profundo sur estadounidense, durante la época de la esclavitud, para salvar a un hombre blanco. La novela se convirtió en un clásico de la literatura afroamericana y hoy es utilizada como texto a analizar en las universidades estadounidenses.

Página de uno de los borradores en fase de revisión de la obra Parentesco
Notas de uno de los borradores originales de Parentesco.
(Imagen con derechos de autor ©Octavia E. Butler (en elDiario.es))

Con esta novela, Butler quiso homenajear a su madre, que, como empleada doméstica cuando aún no se habían reconocido los derechos civiles de los negros, tenía que entrar por la puerta de atrás a las casas que limpiaba. Octavia fue testigo y objeto de esa y otras muestras de racismo. 

«Mi madre solía llevarme a trabajar con ella cuando no podía conseguir una niñera. La vi entrar por la puerta de atrás, y vi gente diciéndole cosas que no le gustaban pero que no podía responder. Escuché a la gente decir delante de ella: ‘Bueno, realmente no me gustan las personas de color’. Y ella siguió trabajando. Compró su casa, y yo fui a la universidad. Entonces me di cuenta de que no había entendido qué era el heroísmo.

De eso es de lo que quiero escribir: cuando eres consciente de lo que significa ser un adulto y qué elecciones tienes que hacer, el hecho de que tal vez tengas miedo pero aún así tienes que actuar.  Si ella no se hubiera dejado humillar, yo nunca hubiera comido decentemente. Por eso quise escribir una novela que hiciera sentir la historia: el dolor y el miedo que los negros han tenido que aguantar para poder sobrevivir».

A mediados de la década de 1980, el trabajo de Butler ya recibía el reconocimiento de la crítica. Ganó el Premio Hugo al Mejor Cuento Corto de 1984 por Speech Sounds. Ese mismo año, la novela Bloodchild, publicada en castellano como Hija de sangre, ganó un Premio Nebula y luego también un Hugo.

Boceto original de la raza Oankali, que aparece en la saga Xenogénesis
Boceto original de los Oankali de la saga Xenogénesis.
(Imagen con derechos de autor ©Octavia E. Butler (en elDiario.es))

A finales de la década de 1980, Butler publicó su trilogía Xenogénesis: Amanecer (1987), Ritos de madurez (1988) e Imago (1989). Esta serie de libros explora cuestiones de genética y raza. Para asegurar su supervivencia mutua, los humanos se reproducen con extraterrestres conocidos como los Oankali. Recibió muchos elogios por esta trilogía. 

Luego pasó a escribir la serie Parable de dos entregas: Parábola del sembrador (1993) y Parable of the talents (1998).

En 1995 se convirtió en la primera escritora de ciencia ficción en recibir el premio Genius de la Fundación MacArthur. El importe del premio le permitió comprar una casa para su madre y para sí misma.

Para Butler la ciencia ficción sirvió en gran medida como un vehículo para abordar los problemas que enfrenta la humanidad. Este interés en la experiencia humana le dio a su trabajo profundidad y complejidad. 

A menudo habla de problemas sociales relacionados con la discriminación de tipo racial, de género y religiosa, sexualidad, progreso social y clase social. En su obra se repiten constantemente dos conceptos: inteligencia y estructura jerárquica, como dos caras de una misma moneda. Si una nos permite construir comunidad, y hacer descubrimientos que nos hacen la vida más fácil, la otra pone esos mismos logros al servicio de la destrucción. 

Butler inventa formas increíblemente diversas de invasión, dominación y colonialismo, asociados inevitablemente a racismo y violencia. Para ella, solo formar comunidades puede salvarnos: la inteligencia del grupo se enfrenta al pensamiento jerárquico del poder opresor. Las minorías (negros, mujeres) son los primeros en perder sus derechos. Por eso, quizá, sus protagonistas son casi siempre mujeres negras. No en vano se la considera una de las fundadoras del afrofuturismo.

Y como suele pasar en la vida real, en sus novelas los cambios sobrevienen, queramos o no. No hay nada que un héroe pueda hacer para evitarlos. De modo que debemos adaptarnos a ellos. 

Fotografía de la escritora de ciencia ficción Octavia Butler durante la lectura de su último libro
(Imagen: Malcolm Ali / WireImages)

En 1999, Butler abandonó su California natal para mudarse al norte a Seattle, Washington. Su mala salud, unida a la medicación que tomaba y a un perfeccionismo creciente, la hicieron atravesar un bloqueo de varios años. Después de comenzar y descartar numerosos proyectos, Butler escribió su última novela, Fledgling (2005), una versión innovadora del concepto de vampiros y estructuras familiares.

El 24 de febrero de 2006, frente a su casa de Lake Forest Park, Seattle, Washington, sufrió un infarto que causó que cayera contra la acera y se golpease la cabeza, falleciendo. Soltera y sin hijos, en el momento de su muerte tenía 58 años.

Con su muerte, el mundo literario perdió a uno de sus grandes narradores. Butler, como escritora de ciencia ficción, había abierto nuevos caminos como mujer y afroamericana en el ámbito de la ciencia ficción, un género típicamente dominado por hombres de raza blanca.

Mensaje automotivacional escrito por Octavia Butler en la cubierta de uno de sus cuadernos
Mensaje automotivacional escrito en la cubierta de un cuaderno.
(Imagen con derechos de autor ©Octavia E. Butler (en latimes.com))
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