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Alice B. Sheldon (aka James Tiptree Jr)

Alice Bradley Sheldon, nacida Alice Hastings Bradley, vino al mundo en Chicago un 24 de agosto de 1915. 

Sus padres, Herbert y Mary Hastings Bradley,  eran miembros de la alta sociedad de Chicago, caracterizados por la diversidad de sus intereses. Él era un respetado abogado e inversor inmobiliario, aficionado a la caza mayor, viajero y explorador. Ella era escritora de novelas de misterio y libros de viajes, conocida sobre todo por la serie de novelas históricas Old Chicago.


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La pequeña Alice viajó por todo el mundo junto con su familia. Con sólo seis años estuvo con sus padres en el Congo Belga, en una expedición del naturalista Carl Akeley, amigo de la familia. Entre 1924 y 1925 participó también en un viaje alrededor del mundo. 

A los diez años, la vida de Alice Bradley había sido ya muy intensa. Durante las tres expediciones a África a las que sus padres la llevaron, había visto personas asesinadas y atadas a postes al borde de un camino, se había quedado despierta en una tienda escuchando los gritos de un hombre moribundo, había dormido con el cadáver de un gorila debajo de su catre, había visto a sus padres prepararse para una caza de leones, y anhelaba un arma propia.

Como niña de buena familia, cuando no andaba de viaje por el mundo con sus padres asistía a los mejores colegios de Chicago. A los 14 años fue enviada a una prestigiosa academia suiza, y más tarde estudió en la prestigiosa Sarah Lawrence, entonces una universidad exclusivamente femenina. Durante sus años allí sufrió varios desengaños amorosos, enamoramientos no correspondidos con otras chicas, y comenzó a sufrir cambios de humor. Una depresión con tendencias suicidas acechó a Alice durante toda su vida, alimentando cierta dependencia a la medicación.

El 20 de diciembre de 1934, con 19 años, Alice fue presentada a la alta sociedad de Chicago en una gran fiesta. Allí conoció a William Davey, con el que se fugó para casarse varios días después, lo que escandalizó a sus padres y fue primera plana del Tribune. Su matrimonio duró siete años, hasta 1941, tiempo durante el cual Alice tuvo un aborto y varios affairs extramatrimoniales. En este periodo hizo sus pinitos como pintora, y trabajó como artista gráfica y crítica de arte para el Chicago Sun. Con el dinero de la única venta de uno de sus cuadros, un autorretrato desnudo, compró el arma que siempre había codiciado, una escopeta Fox CE de doble cañón de calibre 12. Era muy buena disparando.

En 1942, Alice se inscribió en el Cuerpo Auxiliar Femenino del Ejército, y entró en el grupo de inteligencia de las Fuerzas Aéreas. Asignada al Pentágono, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial trabajó como intérprete de fotografías de reconocimiento aéreo.

En la primavera de 1945, y con el grado de comandante, fue reasignada a París, donde conoció a un coronel 12 años mayor que ella, Huntington “Ting” Sheldon. Se casaron menos de un mes después.

Ambos dejaron el ejército en 1946, y regresaron a los Estados Unidos. Ese mismo año se publicó su primer cuento, Los afortunados (The lucky ones), en la revista The New Yorker, bajo el nombre de Alice Bradley.

Durante algunos años la pareja dirigió un criadero de pollos en Nueva Jersey, hasta que en 1952 ambos fueron reclutados por la CIA. Ting hizo carrera allí, pero aunque al principio a Alice le gustaron el trabajo y el ambiente, en poco tiempo empezó a estar incómoda. El tope al que la carrera de una mujer podía llegar era demasiado limitado para las horas invertidas.

Renunció en 1955 para volver a la universidad, donde sacó primero una Licenciatura en Artes, en la American University, y luego un doctorado en Psicología Experimental en la George Washington University en el año 1967.

Ese mismo año envió varios cuentos a revistas como Fantastic y Galaxy, utilizando un seudónimo masculino, James Tiptree Jr. No lo hizo por obligación, como en otros casos, sino que buscaba llamar menos la atención. Sentía que ya había sido demasiadas veces la primera mujer en hacer determinadas cosas, y simplemente quería tener libertad para inventar historias. Sin embargo Sheldon tuvo en cuenta el hecho de que el subterfugio la beneficiaba.

Para construir su alias, eligió ”James” por ser un nombre de pila común y corriente. El apellido lo sacó de un tarro de mermelada que vio en el estante de un supermercado, y añadió el “Jr” a sugerencia de su marido. 

Algunas de las primeras historias de Tiptree se basaban en las experiencias de Alice en la CIA, otras mostraban la fascinación por la exploración espacial que caracterizó la cultura estadounidense a fines de los años 60. 

Su primer éxito serio llegó con El último vuelo del Dr. Ain, publicado en 1969, en el que un biólogo propaga una cepa mortal de influenza con el objetivo de matar a la raza humana y salvar la tierra. La historia estuvo cerca de ganar un Premio Nebula y consagró a Tiptree como un escritor a tener en cuenta.

A medida que avanzaba en su carrera, se dio cuenta de que necesitaba escribir más como ella misma, historias que le parecían más femeninas, con personajes definidos por su empatía. Así que en 1972 inventó otro seudónimo, Raccoona Sheldon, a la que presentó a los editores como una amiga de Tiptree. 

Bajo este nuevo seudónimo, Sheldon escribió dos de sus más importantes relatos: The Screwfly Solution (1977), ganador de un premio Nebula, donde un alienígena influencia a los hombres a matar a todas las mujeres y niños; y Your Faces, O My Sisters! Your Faces Filled of Light! (1976), que narra el viaje de una joven sin nombre a través de un mundo ilusorio poblado solo por mujeres.

Mientras su carrera como Tiptree despegaba, Alice también lidiaba con el deterioro de la salud de su madre. Fue la muerte de Mary, a fines de octubre de 1976, lo que reveló por accidente su verdadera identidad. 

Aunque se sabía que Tiptree era un seudónimo, se había creado a su alrededor cierta leyenda, según la cual el alias servía para proteger la reputación de un oficial de inteligencia o un empleado del Gobierno americano. Lectores, editores y periodistas eran libres de elegir a qué género pertenecía, y en general asumían que éste era “masculino”.

“Tiptree” no había hecho nunca una aparición pública, pero sí se comunicaba con algunos lectores y otros autores de ciencia ficción por correo.  Cuando se le preguntaba por su vida personal proporcionaba datos verdaderos. Muchos de los detalles que Tiptree dio a conocer en sus cartas (sobre su carrera en las Fuerzas Armadas, su doctorado) aparecieron también en biografías no oficiales. Dio tanta información que un admirador identificó su dirección en McLean, Virginia, y se presentó en su casa. Alice le dijo que estaba equivocado, que ningún hombre llamado Tiptree vivía allí. Después de eso, abrió un apartado de correos.

Entre otros datos, había dado a conocer que “su” madre vivía en Chicago y había sido exploradora. Cuando el obituario de Mary Hastings Bradley apareció en el Tribune, mencionando a Alice como su única hija, comenzaron a circular rumores basados ​​en las similitudes entre su biografía y la de Tiptree. Esto obligó a Alice a confesarse, primero con uno de sus editores, luego, poco a poco, con sus amigos.

Algunos reconocidos escritores de ciencia ficción se vieron en una situación embarazosa. Tanto Robert Silverberg como Isaac Asimov habían argumentado que, pese a los rumores, Tiptree tenía que ser, por las características de su prosa y por la elección de temas, un escritor masculino. De hecho, Robert Silverberg había dicho que la teoría de que Tiptree fuese mujer era “absurda”, porque había algo “ineluctablemente masculino” en lo que hacía. Para Silverberg, Tiptree debía de ser «un hombre de entre cincuenta y cincuenta y cinco años, posiblemente soltero, amante de la vida al aire libre y de naturaleza inquieta; un hombre que ha visto mucho mundo y que lo conoce bien».

Ursula K. Le Guin, que había mantenido correspondencia con Alice durante años, fue la primera en echar en cara a Silverberg que aquello demostraba que no podía dividirse la literatura en masculina o femenina según el género del autor, aunque resultaba obvio que tipos como él no querían ni oír hablar de mujeres pisando en igualdad de condiciones un terreno que creían exclusivamente masculino.

Descubierta la verdad, Alice se consideró incapaz de escribir con su nombre real. Este bloqueo literario y personal duró más de cuatro años, hasta que empezó a escribir nuevamente como Tiptree. Aunque continuó durante una década más (sus trabajos continuaron teniendo gran acogida entre el público lector, sus colegas y los editores), su alter ego había perdido su magia, y no sólo a causa de haber sido desenmascarada. 

Con el deterioro de su salud, sus episodios de depresión se hicieron más frecuentes y duros, a menudo la paralizaron. En el mes de mayo de 1987, a la edad de 71 años, aquejada por una enfermedad pulmonar crónica, Sheldon disparó y mató a su marido, de 84 años, que casi ciego, también tenía diversos problemas de salud, y luego se suicidó volviendo el arma contra sí. Fueron encontrados tumbados en su cama, cogidos de la mano. Las autoridades que investigaron el caso concluyeron que la pareja había hecho un pacto suicida para el caso de que su vida se volviera demasiado difícil y dolorosa para alguno de ellos o para ambos . La nota suicida que se encontró junto a ellos habría sido escrita años atrás, y guardada hasta que fuese necesario utilizarla. 

De preferencia personal por el género breve (solo escribió novela obligada por los editores), su estilo es una mezcla del enfoque tecnológico de la ciencia ficción hard con las inquietudes psicosociológicas de la soft, espolvoreado con algo de New Wave.

La mayor parte de su obra está compuesta por relatos de ambiente claramente influido por la space opera y las revistas Pulp de moda en su juventud, y en cuyo trasfondo hay una serie de temas que reaparecen una y otra vez: amor, muerte, género, naturaleza tanto humana como alienígena, así como la diferencia, la marginación, el sentimiento de superioridad o de inferioridad, la conciencia rencorosa de no valer tanto como el otro. Abundan los personajes fracasados, los perdedores.

 

En 1991 los autores de ciencia ficción Pat Murphy y Karen Joy Fowler crearon el premio James Tiptree, Jr. Award, que se concede todos los años a obras de ciencia ficción que expandan o exploren la comprensión de los temas relacionados con el género.

Bibliografía

  • A diez mil años luz (cuentos). 1973.
  • Mundos cálidos y otros (cuentos). 1975.
  • Cantos estelares de un viejo primate (cuentos). 1978.
  • En la cima del mundo (novela). 1978.
  • Out of everywhere and other extraordinary visions (cuentos). 1981.
  • Byte beautiful: eight science fiction stories (cuentos). 1985.
  • La brecha estrellada (cuentos relacionados). 1986.
  • La luminosidad cae del aire (novela). 1985.
  • Los cuentos de Quintana Roo (cuentos). 1986.
  • Corona de estrellas (cuentos). 1988.
  • Hojas tersas: La poesía de James Tiptree, Jr. (1996).
  • Conóceme hasta el infinito, colección de ficciones inéditas, ensayos y textos de no-ficción, con una importante cantidad de información sobre su vida, editado por Jeffrey D. Smith, amigo de Alice Sheldon. (2000).
  • Su humo se elevó por siempre (cuentos-antología). 2004.

Libros sobre Alice Sheldon

  • James Tiptree, Jr. , por Julie Phillip (2006)

Premios ganados

Finalista

A continuación reproducimos -traducida al castellano- un extracto de la carta con que Alice B.Sheldon le confiesa a Ursula K Le Guin su verdadera identidad, tras cierto tiempo de relación epistolar.

24 de noviembre de 1976

Mi querida Ursula:

¿Puedo pedirte que me guardes un secreto un ratito?

[…] El caso es que quiero que seas solo tú quien se entere por mí, a causa de nuestra relación especial. Al escribir esto siento que estoy poniendo una amistad grande y sincera al borde del abismo, a punto de caer para siempre en la oscuridad. Sin embargo –y esto es importante– nunca te he escrito otra cosa que la pura verdad, no hubo planificación ni intención de engañar, salvo en la firma que durante más de ocho años se ha convertido en poco más que otro apodo. Todo lo demás es mi auténtico yo.

El caso es que soy una mujer de sesenta y un años llamada Alice Sheldon  –me llaman Alli–, de temperamento solitario pero casada desde hace 37 años [sic, eran 31] con un buen hombre bastante mayor, que no lee mis cosas pero le parece estupendo que las escriba.

(Ya te dije, a ti o a otra persona, que sería el anticlímax del año).

Todo lo demás es cierto: el ejército, los negocios, el gobierno, el mundo académico […] La depresión se debe en parte al retiro, en parte a las hormonas, en parte porque parece que mi hombre querido se está quedando ciego. (Una neoplasia retinal de vasos sanguíneos en la mácula). Se llama Ting, de Huntington D.

Tal vez querrías saber qué aspecto tengo. Mido 1,73, pelo rubio oscuro con algunas canas, delgada, vagos recuerdos de una joven que sonreía mucho y a la que llamaban guapa se adivinan todavía bajo 61 años de flacura y arrugas; como a toda la gente deprimida me gusta mucho reírme; me dan arrebatos de actividad incontenible. Llevo sobre todo pantalones de pana azul claro o tostados, camisas o jerséis de cuello de cisne, las uñas limadas, tapa baja, pasión por la jardinería. […] Cuando me arreglo para salir caracoleo un poco, como un caballo de peluche. Me embadurno de Chanel 19 o Joy o Diorissima. (Los aromas importan). Fumo; últimamente como el proverbial carretero. Me defiendo con los destornilladores. Me enamorisco de la gente cuyo trabajo o cuya alma admiro.

Así que ahora ya lo sabes… Pero lo curioso es que te juro que Tiptree tiene una curiosa realidad propia. El nombre se me ocurrió mirando un frasco de mermelada en la sección de alimentos importados de Giant. Tal vez James estaba allí, esperando la encarnación […].

Ursula, Ursula, estoy petrificada. Todos los amigos, el mundo de la cifi… ¿se lo tomarán como un «engaño»? ¿Me quedará algún amigo? ¿Las mujeres que tanto significan para mí lo considerarán un malvado engaño? Yo no me he sentido malvada en ningún momento. […]

Bueno, querida Starbear, ha muerto una era antigua y es hora de empezar una nueva. Pero creo que ha llegado mi fin. He planificado un cambio gradual a mi otro pseudónimo, Raccoona Sheldon, y así ir eliminando a Tip. (Una cosa curiosa: los editores que claman a gritos material de Tiptree me devuelven los manuscritos de Raccoona con marcas de latas de cerveza… bueno, no llega a tanto la cosa, pero casi).

Si me he olvidado de comentar algo que debería haber dicho, no tienes más que preguntar.

Tip se despide de una queridísima amiga y de todo lo suyo.

Dime lo que piensas si es que todavía me hablas,

Tip/Alli

 Le Guin respondió enseguida:

28 XI [1976]

Queridísima TREE,

¡Oh extraña, extrañísima, muy maravillosa, hermosa, improbable! Wie geht’s, Schwesterlein? ¡Sorella mia, alma hermana! […] 

¿Sabes qué? Creo que nunca me había llevado una sorpresa hasta ahora. Pasan cosas, pero cuando pasan una piensa «Ah, claro, tenía que ser así, etc. En el fondo de mi alma profética ya lo sabía…» ¡Pero esta vez no, por Dios! Es una auténtica delicia, un gozo, no sé por qué, sentir por una vez una sorpresa absoluta, imprevista… ¡es como un regalo de Navidad! 

No me preguntes por qué, no lo sé. Y ahora voy a contarte una cosa que me ha hecho un poquito infeliz durante nuestra relación peculiar y que tan inmensamente aprecio: había pensado, me había preguntado si Tiptree no sería homosexual e incapaz de hablar del tema por haber sufrido demasiado o por ser yo tan descaradamente hetero-esposa-madre, etc. etc., pero eso explicaría por qué parece tan solo y también por qué tiene un conocimiento tan maravilloso de las mujeres, igual que E.M. Forster o Angus Wilson; y por qué demonios no puedo simplemente preguntárselo, pero es que no puedo, y por ello siempre habrá una suerte de gran laguna o brecha en nuestro Encuentro de Mentes… 

Soy una cobarde por no haberlo preguntado, pero no puede una inmiscuirse en un terreno que podría ser de gran dolor e intimidad, etc… Así que había ahí un pequeño nudo de infelicidad sexual y reticencia que siempre me había molestado y que ahora has REDUCIDO A CENIZAS y tengo ganas de reír, y también de llorar un poco, porque ahora todo ha adquirido una escala colosal e inesperada de inversión total y verdadera.

 Solo que… ¿qué significa inversión? Explícamelo, mi guedeniana amiga. No, déjalo, ¡bastantes preocupaciones tienes! Pero sé que algo echaré de menos al escribirte: esa pequeña chispa de coqueteo… Me gusta coquetear, pestañear solo un poquito, me gusta esa pizca de tensión sexual entre hombres y mujeres que está presente hasta en las cartas, la disfruto y la echaré de menos entre nosotras, quién sabe, tal vez Tip la eche de menos también… 

Porque, ¿sabes?, no hace falta que finjas que no existe ningún Tip, que nunca fue ni será; yo conocía a mi Tree muy bien y al infierno con los sexos. Pero Tip también es Alli y con Alli no puedo coquetear, nunca he podido coquetear con las mujeres, no encuentro esa tensión; y por eso, claro está, mis amigas más queridas y escogidas han sido mujeres: Jean, que murió, Jane y Natalie.

 […] No sé cómo reaccionará la gente, supongo que unos se tomarán mal el engaño, pero habría que tener un alma extraordinariamente pequeña para ofenderse por un engaño tan inmenso, tan divertido, tan eficaz y fantástico y ÉTICO. ¿Qué más les dará? ¿Por qué les iba a importar? Sinceramente, no logro imaginarlo. […] 

En cuanto a Raccoona, por cierto, algunos de tus devotos auténticos sí que sospechaban algo. Vonda y yo nos habíamos preguntado si Raccoona no sería Tiptree, varias veces ya. Sin embargo, te voy a contar una cosa rara: de verdad y sinceramente ninguna de las historias de Raccoona que he leído (solo dos, creo, o tres) me gusta tanto como las de Tip. Son diferentes. […] Raccoona, creo, tiene menos control y, por lo tanto, menos ingenio y poder. Parece mucho más joven que Tip. Claro que no hay ningún motivo que le impida crecer. Aunque un nombre de pila como Raccoona es una carga tremenda para el desarrollo de una chica… 

[…] Repito que creo que todos tus amigos sentirán contigo el mismo deleite infantil que yo. Y en cuanto a lo que diga el mundo de la CF, por Dios, Allitree, ¿qué más da? ¿Qué importa? Espero que se les abran los ojillos como platos y se les caigan las mandibulillas al suelo. 

[…] Aunque Tip se despida de mí yo no tengo la puñetera intención de despedirme de Tip, ¿acaso tengo que hacerlo? ¿No puedo simplemente recibir a Alli? ¡Bienvenida, Alli! Ojalá todos mis amigos fueran como tú. Y todo mi cariño para Ting y salud y suerte…

y amor.

Ursula K. Le Guin.